Hilos
Hilos, pienso mucho en ellos, en su importancia, en cómo nos agarran y nos sujetan, en cómo nos conectan, en la fuerza que tienen. Ha sido Oriente, quien les ha hecho un hueco en las explicaciones necesarias para comprender los sentimientos. En Asia Oriental se asegura que existe el hilo rojo del destino , que nos ata a otras personas, y que no se rompe, ni siquiera tras la muerte. En la India, en señal de amor y protección lo varones atan hilos decorados, que llaman rakhi, en las muñecas de sus hermanas para materializar el vínculo espiritual que les une. Una pulsera, un hilo. Y uno atiende a dónde se coloca esa pulsera, precisamente en la muñeca, donde el pulso de la sangre se puede palpar. Bombeando un mensaje desde tu mano, hasta tu corazón. Y yo me doy cuenta, de que para explicar algunos de mis sentimientos, mas que un hilo, he de tener una maraña. En la infancia está enredada, y uno no sabe seguir los hilos y a donde le llevan pero, con la edad, empiezas a desmadejar, ...